Traveller vs tourist

I love to travel, if I could I’d spend my whole life moving from one place to another. I can’t imagine my life without discovering new places (or old ones with new eyes), just as I can’t imagine my trips without a camera.

Every time I travel I fall into the same dilemma: to shoot or not to shoot ‘touristy’ photos? You know, the ones every other human being has from the same spot, same building, same everything. I feel those photographs are kind of soulless, a series made by robots. Don’t get me wrong, I like those photos as well, but I feel I shot them just to prove I’ve been there, and I’m not sure I like that feeling. I feel they don’t have MY point of view, a part of myself like the other ones.

So every time I travel I wonder if I should take the same photo again and again or just be myself and put more heart on my photographs, them being more a part of me.

An inner struggle I suffer every-single-time.

I prefer to be a traveller, not a tourist. *Sigh*


Adoro viajar, si pudiera pasaría mi vida moviéndome de un lugar a otro. No puedo imaginar mi vida sin descubrir nuevos lugares (o viejos pero con nuevos ojos), al igual que no puedo imaginar mis viajes sin una cámara.

Cada vez que viajo caigo en el mismo dilema: ¿tomar o no tomar fotos “turísticas”? Ya sabes, ésas que todo el mundo toma del mismo sitio, mismo edificio, mismo todo. Siento que esas fotos son un tanto frías e impersonales, una serie hecha por robots. No me malinterpretes, también me gustan esas fotos, pero siento que si las hago es para probar que he estado allí, y no me acaba de gustar ese sentimiento. Siento que no tienen MI punto de vista, una parte de mí que el resto sí tiene.

Así que cada vez que viajo me pregunto si debería tomar la misma foto de siempre o simplemente ser yo misma y poner más alma en mis fotografías, hacer que sean más una parte de mí. Una lucha interna que sufro cada vez.

Prefiero ser una viajante, no una turista. *Suspiro*

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The end of the road

Curiosity may kill the cat but apathy will kill your spirit.

At the end of the road there’s a secret passage to a mysterious place. Let’s explore everything around us.


Es posible que la curiosidad mate al gato, pero la apatía mata el espíritu. Al final de la calle hay un pasaje secreto a un lugar misterioso. Exploremos todo lo que hay a nuestro alrededor.

Snow

Some photos of Nikko to refresh a bit this (horrible) heat wave (40ºC in Madrid today!!)

Un par de fotos de Nikko para refrescar esta (horrible) ola de calor (¡40ºC en Madrid hoy!)

Bad fortune

One of the things I was looking (and longing) for during my trip to Japan was to take an omikuji, a paper that tells your fortune for the time being. A tradition I loved to do, although I took the number of the bad fortune paper… (for those of you who doesn’t know how it’s done: you took a random stick from a box with a number written on it, then you have to take a paper with the same number, there is your fortune)

My fortune was really bad, so according to the tradition, I tied it in the temple so the monks could get rid of my bad fortune. I missed a little being able to keep the paper as I’m a complete memorabilia freak but it was so nice to be part of a tradition I really like.

By the way, finally the bad omen didn’t occur, maybe because of the monks of the temple? Anyway, as a friend told me: it’s actually good that you had the worst luck, as the only way now is to rise from that. I try to keep it in mind.


Una de las cosas que quería hacer en mi viaje a Japón era sacar un omikuji, un papelito que te dice la fortuna para el futuro. Una tradición que me gustó mucho realizar, aunque el número que saqué era el de la mala suerte… (para quien no sepa cómo funciona: sacas un palito al azar de una cajita, con un número escrito, después buscas el papel que corresponde con el número y ahí tienes tu predicción). Mi fortuna fue realmente mala, así que conforme a la tradición, lo até en el templo para que los monjes quitaran mi mala suerte. Eché un poco de menos quedarme con el papel ya que me encanta guardar recuerdos, pero me gustó mucho formar parte de una tradición que me encanta.

Por cierto, al final el mal augurio no se cumplió, ¿quizá porque los monjes lo eliminaron? En todo caso, una amiga me dijo que en realidad es bueno que hubiera salido la peor de las suertes, ya que eso significa que la única solución es superarlo. Intento recordarlo siempre.