El Rastro

El Rastro is the most famous flea market of Madrid, where you can find the most common things among the most incredible and curious.

Besides the promise of great photographs, the history of the market is quite interesting: its name, rastro, came from the old days where in here there were the tanneries, so the trace (rastro) of the blood came down the street. The main street is Ribera de Curtidores (lit. Tanners bank) but the adjacent streets are reserved for specific objects: art, books, stickers… It’s the perfect place to spend a Sunday morning, and after all the looking, the haggling and the curiosities, what a better plan to go La Latina to have a cold beer (or two)

Una, dos y tres. Una, dos y tres.
Lo que usted no quiera, para El Rastro es.

Patxi Andión

*LC-A + Kentmere 400

Satchel

Yesterday I started my school year again, it seems more difficult than last year’s but how knows what’s going to happen.

‘How knows what’s going to happen’ …….. It has become my life motto lately, and not exactly because I chose it. I’m on hold for a job, but I have to keep going to class in case I don’t get it. If I finally get it {oh please!} I will have to leave my studies.

I feel like my life is on hold, I’m waiting for something to happen but, at the very last end, I don’t get it. It’s frustrating and energy-consuming. There are good things and bad things about both options, and this reminds me of a book I read where the author said:

We must learn to see the good that is in the bad, and the bad that is in the good.

It’s a Taoist thinking that I’m trying to bear in mind. So, I don’t know what’s going to happen, nobody does, I need to remind myself those words from time to time because, in the end, I’ll figure it out. In the meantime, there are satchels and school supplies to enjoy.

Satchel

Ayer empecé las clases otra vez, y parece que este año será más difícil que el anterior pero quién sabe lo que pasará.

“Quién sabe lo que pasará”…….. Se ha convertido en mi lema últimamente, y no precisamente porque lo haya escogido yo. Estoy a la espera de un trabajo, pero tengo que seguir yendo a clase por si no lo consigo. Si finalmente consigo el trabajo {¡sí por favor!} tendré que dejar el curso.

Siento como si mi vida estuviera en espera, estoy esperando a que algo ocurra, pero en el último momento, no lo consigo. Es frustrante y consume mi energía. Hay cosas buenas y cosas malas en ambas opciones, y esto me recuerda a un libro que leí en el que el autor decía:

Tenemos que aprender a ver lo que hay de bueno en lo malo y lo que hay de malo en lo bueno.

Es un pensamiento taoísta que estoy intentando tener siempre en cuenta. Así que no sé qué va a pasar, nadie lo sabe, y necesito recordar esas palabras de vez en cuando porque, al final, lo solucionaré. Mientras tanto, hay satchels y cosas de papelería que disfrutar.

El Rastro

I’m a bit ashamed to confess that this summer it was the first time I went to El Rastro… Yes, unbelievable…

Me da un poco de vergüenza confesar que este verano era la primera vez que iba al Rastro… Sí, increíble…

AlpargatasFor those of you that don’t know what El Rastro is: it’s the most popular flea market of Madrid, it’s held every Sunday from 9am to 3pm in different streets near La Latina and Embajadores. It’s that kind of place that has a ‘messy order’ that I totally love.

Para aquéllos de vosotros que no sepáis lo que es el Rastro: es el mercadillo más famoso de Madrid, se realiza todos los domingos desde las 9 de la mañana a las 3 de la tarde en distintas calles cerca de La Latina y Embajadores. Es esa clase de sitio que tiene un “orden desordenado” que me encanta.

ReflectionsHere you can find almost anything: old cameras, bags, clothes, antiques, toys, paintings… In sunny days it’s completely crowded but it’s amazing; the best ending for a morning in El Rastro is to eat tapas in the neighbourhood, or just a sandwich with two friends in Plaza Mayor, like I did.

Aquí se puede encontrar casi de todo: viejas cámaras, bolsos, ropa, antigüedades, juguetes, pinturas… En los días soleados está completamente abarrotado, pero es increíble; el mejor final para una mañana por El Rastro es comer tapas en el barrio, o simplemente un sandwich con dos amigas en la Plaza Mayor, como hice yo.

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