Summer dream

A summer house dream in the small village of Saint Émilion, near Bordeaux, France.

Una casa de verano de ensueño en el pequeño pueblo de Saint Émilion, cerca de Burdeos, Francia.

Traveller vs tourist

I love to travel, if I could I’d spend my whole life moving from one place to another. I can’t imagine my life without discovering new places (or old ones with new eyes), just as I can’t imagine my trips without a camera.

Every time I travel I fall into the same dilemma: to shoot or not to shoot ‘touristy’ photos? You know, the ones every other human being has from the same spot, same building, same everything. I feel those photographs are kind of soulless, a series made by robots. Don’t get me wrong, I like those photos as well, but I feel I shot them just to prove I’ve been there, and I’m not sure I like that feeling. I feel they don’t have MY point of view, a part of myself like the other ones.

So every time I travel I wonder if I should take the same photo again and again or just be myself and put more heart on my photographs, them being more a part of me.

An inner struggle I suffer every-single-time.

I prefer to be a traveller, not a tourist. *Sigh*


Adoro viajar, si pudiera pasaría mi vida moviéndome de un lugar a otro. No puedo imaginar mi vida sin descubrir nuevos lugares (o viejos pero con nuevos ojos), al igual que no puedo imaginar mis viajes sin una cámara.

Cada vez que viajo caigo en el mismo dilema: ¿tomar o no tomar fotos “turísticas”? Ya sabes, ésas que todo el mundo toma del mismo sitio, mismo edificio, mismo todo. Siento que esas fotos son un tanto frías e impersonales, una serie hecha por robots. No me malinterpretes, también me gustan esas fotos, pero siento que si las hago es para probar que he estado allí, y no me acaba de gustar ese sentimiento. Siento que no tienen MI punto de vista, una parte de mí que el resto sí tiene.

Así que cada vez que viajo me pregunto si debería tomar la misma foto de siempre o simplemente ser yo misma y poner más alma en mis fotografías, hacer que sean más una parte de mí. Una lucha interna que sufro cada vez.

Prefiero ser una viajante, no una turista. *Suspiro*

Heat heat heat

I like summer: the incredible amount of light, the beautiful happy dresses, the sunsets… excepting that I hate summer. I hate the heat of Madrid, the endless days of heat waves and not being able to rest at night or being just extremely tired all the time. I just ask for a few rainy days, a bit of cooler temperatures, nothing more.

To ease this suffocating heat I tried to remember the snow and cold from Nikko, Japan. It didn’t work.


Me gusta el verano: la cantidad de luz, los vestidos bonitos, las puestas de sol… salvo porque odio el verano. Odio el calor de Madrid, los días interminables de olas de calor y no ser capaz de descansar por la noche o estar siempre exhausta. Sólo pido unos días lluviosos, un poco de fresco, nada más.

Para aliviar un poco este asfixiante calor intenté recordar la nieve y el frío de Nikko, en Japón. No funcionó.

 

Tabacalera

Shadows. Shadows that deceive your eyes, your mind, your judgement. Did I see something or it was just my imagination? What was that noise? Maybe just the wind. Or maybe the breath of something hidden in the walls of the building.

Room at exhibit “Guía Nocturna de Museos. Fernando Maquieira” – Tabacalera

Room at exhibit “Guía Nocturna de Museos. Fernando Maquieira” – Tabacalera

The sound of a drop falling eternally on the sink (at Tabacalera)

Is anybody home?

Solitude (photograph at the exhibit: “Susy Gómez. El baile de la vida” – Tabacalera)

Solitude (photograph at the exhibit: “Susy Gómez. El baile de la vida” – Tabacalera)

 

In the clouds

I spend most of my time in the clouds, thinking, imagining worlds. Some people might call it immaturity, I call it creativity.

Paso la mayor parte del tiempo en las nubes, pensando, inventando mundos. Alguna gente lo llamará inmadurez, yo lo llamo creatividad.

Rue Notre-Dame

What could be on the other side of that window? A room full of books, maybe? A big table with mismatched chairs, all of them with a story behind: one bought in Taiwan, another rescued from its imminent fate as litter, the red one was a present of an ex-boyfriend, still friends although everything changed. Maybe there’s a little space dedicated to take tea everyday at the same time, while looking out the window, while thinking about life and crazy ideas about love. In the corner, is it perhaps the favourite spot of a cat named Kite?

What indeed could be on the other side of the window of Rue Notre-Dame?

¿Qué puede haber al otro lado de esa ventana? ¿Una habitación repleta de libros, quizá? Una mesa con sillas desparejadas, todas ellas con una historia detrás: una comprada en Taiwan, otra rescatada de su inminente destino como basura, la roja fue un regalo de un ex-novio, aún son amigos a pesar de que todo cambió. Quizá hay un pequeño espacio dedicado a tomar el té cada día a la misma hora, mientras mira por la ventana, mientras piensa sobre la vida y locas ideas sobre el amor. En la esquina, ¿es quizá el rincón favorito de un gato llamado Kite?

¿Qué puede haber  al otro lado de la ventana de la Rue Notre-Dame?