In the clouds

I spend most of my time in the clouds, thinking, imagining worlds. Some people might call it immaturity, I call it creativity.

Paso la mayor parte del tiempo en las nubes, pensando, inventando mundos. Alguna gente lo llamará inmadurez, yo lo llamo creatividad.

Rue Notre-Dame

What could be on the other side of that window? A room full of books, maybe? A big table with mismatched chairs, all of them with a story behind: one bought in Taiwan, another rescued from its imminent fate as litter, the red one was a present of an ex-boyfriend, still friends although everything changed. Maybe there’s a little space dedicated to take tea everyday at the same time, while looking out the window, while thinking about life and crazy ideas about love. In the corner, is it perhaps the favourite spot of a cat named Kite?

What indeed could be on the other side of the window of Rue Notre-Dame?

¿Qué puede haber al otro lado de esa ventana? ¿Una habitación repleta de libros, quizá? Una mesa con sillas desparejadas, todas ellas con una historia detrás: una comprada en Taiwan, otra rescatada de su inminente destino como basura, la roja fue un regalo de un ex-novio, aún son amigos a pesar de que todo cambió. Quizá hay un pequeño espacio dedicado a tomar el té cada día a la misma hora, mientras mira por la ventana, mientras piensa sobre la vida y locas ideas sobre el amor. En la esquina, ¿es quizá el rincón favorito de un gato llamado Kite?

¿Qué puede haber  al otro lado de la ventana de la Rue Notre-Dame?

Decay

I’m not sure why I’m so attracted to old and decadent buildings, it kind of fascinates me how time pass and affects everything.

No sé muy bien por qué me atraen tanto los edificios viejos y decadentes, me fascina cómo el tiempo pasa y afecta a todo.

Tokyo Tower ~ 東京タワー

Exactly one year ago I fulfilled my lifelong dream: not only I finally went to Japan, on February 17th 2016 I saw and visit for the first time the Tokyo Tower. I saw it on the distance on my very first day in Tokyo, but being so close to it, seeing it growing closer and bigger on every step I walked was the most incredible feeling. My heart pounding as I approached it, I feared it to be a dream, to wake up.

Tokyo Tower

No such thing happened. I saw it, went up and enjoy every second of the view (of and from it). I didn’t want to leave, on my way back to the underground I just couldn’t help looking over my shoulder to see it, to say ‘see you soon’, to promise I would come back. またね東京タワー。

Tokyo Tower in the moonlight

Hace exactamente un año conseguí realizar el sueño de mi vida: no sólo fui a Japón sino que el 17 de febrero de 2016 vi y visité por primera vez la Torre de Tokyo. La había visto desde la distancia mi primer día en Tokyo, pero estar tan cerca, ver cómo engrandecía a cada paso que daba fue el sentimiento más increíble. Con el corazón golpeándome con fuerza según me acercaba, temí que fuera un sueño, que fuera a despertar.

Nada de eso pasó. La vi, subí y disfruté cada segundo de la vista (de y desde la torre). No quería irme, y en mi camino de vuelta hacia el metro no pude evitar mirar por encima del hombro para verla, para decirle “hasta luego”, para prometer que volvería. またね東京タワー。